Este término que tiene su orígen en la filosofía griega hace referencia al intelecto para referirse a la facultad de la mente humana. Esta obra a partir de 8 cerebro diferentes de cerámica montados sobre vigas de hierro, propone una alegoría sobre la fragilidad y la diversidad de la mente como condiciones inherentemente humanas y el a menudo silencioso peso social que soportan quienes conviven con estas condiciones.
MANOLO FERNÁNDEZ QUINTANA
Este ceramista asturiano, encontró en el arte y la creación una vocación casi inevitable. En 1968 cofundó Vior, fábrica que con los años se convertiría en una referencia de la cerámica española. En la década de los 80 dio un paso más y fundó EKA, su propio taller-escuela, donde lleva más de cuatro décadas enseñando y creando. Desde su primer encuentro con la cerámica, esta ha sido su dedicación exclusiva, avalada por una extensa trayectoria expositiva y una exploración constante de técnicas como el rakú.
El texto de este cerebro de rakú se basa en el poema...
Tengo un dolor de cabeza que me duele en el universo.
Un dolor de cabeza que incluye la conciencia
de todas las cosas que existen,
de todas las cosas que no existen,
y de la imposibilidad de que existan...
No es un dolor en la frente o en las sienes;
es un dolor en el alma de tener una cabeza...
¡Qué cansancio de todo, qué ganas de no estar en ninguna parte,
de no haber sido nunca nada,
de que todo esto fuera una mentira que se disuelve en la nada,
y que ni el recuerdo de haber existido quedara en mí!
De Fernando Pessoa o Álvaro de Campos. Posiblemente ambos.
La gente cree que el TOC es genial. Que es genial porque tienes la casa reluciente. Reluciente. Ojalá. Ojalá. Ojalá. Mi TOC no me hace limpiar la cocina. La cocina, no; me hace quedarme atrapado mirando fijamente la cerradura de la puerta. La cerradura de la puerta durante 20 minutos. 20 minutos para asegurarme de que está cerrada (cerrada) mientras llego tarde al trabajo por 4ª vez esta semana. 4ª vez.
El texto de este cerebro de rakú se basa en el poema...
La metamorfosis
Corre un viento terrible.
Hay un ruido en el mundo.
Un estrépito sordo de maderas y fierros
y mi cuerpo está aquí
metido entre la ropa,
tiritando de frío, desbocado,
con un latido loco en la garganta
y un miedo sin orillas,
un miedo de no ser, de deshacerme,
un pavor de que todo se derrumbe
o de que yo me caiga
a través de los pisos, de la tierra,
en un vacío eterno que no borra este ruido.
De Idea Vilariño
El texto de este cerebro de rakú se basa en el poema...
Un lamento es la música
Soy solo el eco de un nombre que se extingue,
un cuerpo habitado por fantasmas que no elijo.
En el jardín del hospital, las flores tienen ojos
y el silencio es un grito que nadie quiere escuchar.
La locura no es un don, es una celda sin barrotes
donde uno se sienta a esperar que regrese el que fue.
De Leopoldo María Panero
Al principio me alegré. Empezó a comer más sano, hacía ejercicio y rechazaba los ultraprocesados. Pensé que maduraba. No me di cuenta. Cuando quise reaccionar, la comida era matemáticas, terror y culpa. No hablaba con mi hija; lo hacía con el monstruo instalado en su cabeza.
Caída brutal. Despierto un día y aquella energía es ahora plomo. No puedo levantarme de la cama, ducharme es el K2 y la mente se llena con la culpa por lo que hice mientras era Dios. Dios. Nada de lo que me gustaba tiene sentido. Soy un fantasma en mi propia casa.
No me mires diferente, no sigo tus ojos, más, te veo, no dejes de mirarme, aunque rehúya, no sé contenerme, preciso de tus caricias a mi alma, no me seas indiferente, háblame mucho, tenme paciencia, estoy en mi universo...
Esta ruta con arte ha sido posible gracias a:
Consejería de Cultura,
Política Lingüistica y
Deportes
Asociación de Amigos de Antonio Raymundo Ibáñez, Marqués de Sargadelos